ALCEDO DE ALBA

Un poco de historia

  

En el 1925, Julián Sanz de Martínez había identificado un hábitat del Paleolítico Superior1 en el importantísimo yacimiento arqueológico de La Cueva de Alcedo, hoy desaparecida; lo que indica que hace más de 15.000 años andaban por aquí nuestros antepasados. Se recogieron entonces unos 123 útiles, que están depositados en el Museo Arqueológico Provincial de León.

   Pero es ya en la Alta Edad Media2, cuando empezamos a tener noticias escritas más concretas sobre el viejo Alcetum, que marcaba los límites de la Diócesis de Oviedo. Es a partir de los primeros tiempos de la Reconquista3, cuando las noticias se hacen más abundantes.

   El Rey Alfonso III4, en un intento de establecer una línea defensiva que protegiera las vías de comunicación entre la meseta y el reino asturiano, edifica en la montaña una serie de castillos, entre los que se encuentra el de Alba, cuyos vestigios hoy apenas son reconocibles en La Peña del Castillo, sobre Llanos y Sorribos, situado en un cerro de unos 1.335 metros de altitud. Varias crónicas medievales hacen eco del Castillo, que tuvo una considerable importancia estratégica en los primeros tiempos de la Reconquista. Este Castillo es destruido en el año 1196. De él dependían varias aldeas con sus territorios, que es lo que constituían su alfoz. Algunas de esas aldeas surgieron al amparo del mismo; otras como Alcedo, ya existían. Estas aldeas debían abastecer a dicho Castillo de todo lo necesario para su subsistencia. Su desaparición, trajo consigo una especie de vacío de poder en el alfoz de Alba; todo hace suponer que durante algún tiempo paso a depender del Castillo de Gordón, que permaneció en pie 16 años más, o quizás del Castillo de Luna.

   El 28 de abril de 1219, el rey Alfonso IX5 de León, otorga un privilegio concediendo al Concejo de la Ciudad, entre otros, los bienes que le pertenecían en el antiguo alfoz de Alba, para que sean perpetuamente de la ciudad leonesa. Un solo año después, en marzo de 1220, el mismo rey, hace saber a la Ciudad de León que le concede el alfoz de Alba, cuyos bienes anteriormente le había otorgado, pero esta confirmación se hace bajo una condición: los alcaldes y concejos de la ciudad leonesa deberán recobrar todos los derechos y realengos del rey en Alba, tal como existían en tiempos de Alfonso VII6. Si no lo hacen así, les quitaría el alfoz. Por lo tanto, Alcedo será convertido en señorío nobiliario por voluntad real. Ares Pérez de Quiñones será su primer Señor. Dicho señorío quedó constituido por los lugares siguientes: Alcedo, La Robla, Llanos, Sorribos, La Seca, Cascantes y Valsemana.

 

   El primer día del año, se reunían el Concejo General de Alba para elección de merino7 y alcaldes de hermandad. Una vez elegidos, el Merino debía presentarse ante el Concejo de la Ciudad de León, provisto de la correspondiente certificación de haber sido elegido y que era expedida por el notario asistente al concejo; casi siempre un notario apostólico. Una vez exhibida la certificación, el Escribano Mayor de León le toma juramento y luego le da la Vara. El escribano levanta acta del acto, de la que se le da copia al nuevo merino, y a partir de entonces ya puede ejercer su jurisdicción en todo el Concejo de Alba.

   La constitución del actual municipio se formó, con los lugares de: La Robla, como capital; Alcedo; Llanos; Sorribos; Olleros y los pueblos que formaban el antiguo Concejo de Fenar. A finales del siglo pasado, Puente de Alba que pertenecía a Gordón, pasó también a depender de La Robla, y en enero de 1945, Robledo y Naredo se desgajaron de La Robla y pasaron al Ayuntamiento de Matallana de Torío.

 

La constitución del Señorío de Alcedo

 

A mediados del siglo XIV —será en el año 1320—, Alfonso XI concede el Señorío de Alcedo a Ares Pérez de Quiñones, hijo de Pedro Álvarez de Quiñones, primer merino mayor de Asturias, y de Violante Ponce de León. El segundo Señor de Alcedo será Suero Pérez de Quiñones, a quien su primo Pedro, merino mayor de Asturias y adelantado del Reino de León, le hace donación de los valles de Riazo y Coladilla. Contrae matrimonio con Mencía Alfonso de Valdés, que otros también llaman de Babia, y que aporta como dote, Ferrero y Legaña en Asturias; con lo que el patrimonio del Señorío se incrementa cada vez más. El tercer Señor de Alcedo que fue Velasco Pérez de Quiñones, vecino de Pola de Gordón, donde contrajo matrimonio con María González de Villasimpliz. Una hija de este matrimonio, se casa con López Rodríguez de Lorenzana y será el tronco del Marquesado de Lorenzana. El cuarto Señor fue Suero Velasco Pérez de Quiñones, que se casó con Catalina González de Llanos. Fue protagonista de una sonada contra los judíos de la Ciudad de León, que le valió de unas sanciones reales. Su hija mayor, Leonor, se casa con Hernando de Vallecillo, y son los quintos Señores de Alcedo; a ellos corresponde la fundación de la capilla mayor de la iglesia parroquial y que se perpetua en la lápida del altar, en la pared del presbiterio, que pertenece a las mandas que dejaron Leonor de Quiñones y su esposo Hernando de Vallecillo. Su hija Francisca contrae matrimonio con Gregorio Bernaldo de Quirós, cuyo escudo estuvo colocado en la antigua Casa Rectoral de Alcedo; puesto que ellos, a su muerte, se la donaron a la iglesia, dejando como encargo que le ofrecieran una serie de misas.

   Así se van sucediendo los distintos Señores8, que dejan de vivir permanentemente en Alcedo, hacia mediados del siglo XVI, más o menos, y se van sucesivamente a León, donde hacen su palacio que muchos conoceréis y que es el actual Hotel París —en la fachada de este Hotel, se encuentran los mismos escudos que se repiten por aquí—. Con el paso del tiempo se van trasladando a Valladolid, luego a Madrid (a la corte); en fin, no vuelven por estos parajes y dejan aquí a sus administradores. Entre ellos, entre estos últimos, se podría recordar a D. José Anselmo de Quiñones, que hizo el número trece del señorío de Alcedo y que fue marqués de Villasinda. Ellos (los Señores de Alcedo) eran patrones de esta parroquia de Santa Eugenia y se consideraban patrones de todas las ermitas que dependían de ella, como eran: Celada, San Lorenzo, La Magdalena; y como era la misma de San Roque.

   Aún se conservan en Alcedo restos del Palacio, donde durante algún tiempo habitaron estos Señores y después los administradores. El escudo de éstos está timbrado con corona de marqués —por el marquesado de Villasinda—, y lo mismo ocurre con los colocados tanto en el interior como exterior de la Ermita de Celada.

   De esta Casa de los Quiñones de Alcedo, proceden diversos dignidades nobiliarias: como los marquesados de Lorenzana, que ya hemos dicho; los de San Carlos Montevirgen; etc., etc. Además se emparentaron con muchísimas personas en posesión de diversos títulos reales; sin embargo, es curioso como el título último de la familia, que es de Marqués de Alcedo, es relativamente moderno. Esto es debido a que fue concedido a Fernando Quiñones de León, que era el tercer marqués de San Carlos en 1891. Posteriormente, en 1925, se le otorgó también grandeza de España —o sea que después de un montón de siglos, van a obtener el título de su Solar de origen—.

  

El gobierno en la comunidad

 

Estas comunidades se gobernaban por medio de la Asamblea de Vecinos, es decir el Concejo, y era tan inseparable de la comunidad, que con el tiempo la palabra concejo llegó a ser sinónimo de comunidad dotada de gobierno propio. El Concejo se reunía para resolver conflictos surgidos en torno a obtención de los pastos; para solucionar problemas económicos; etc. En un primer momento al Concejo podían acudir todos los vecinos adultos e incluso los clérigos, sin distinción de fortuna y de rango. Se convocaba a toque de campana y se reunía en un lugar determinado. Debía permanecer abierto para evitar las maniobras de un grupo. También era de su competencia el velar por la construcción y mantenimiento de calles, caminos y puentes, y vigilar la seguridad y la higiene pública.

   A partir del siglo XII, el Concejo se convierte en órgano de gobierno y deja de ser una asamblea abierta a todos; solamente pueden participar en él los vecinos, es decir, se excluye a los que no viven más que temporalmente en la localidad y los que aun viviendo en ella permanentemente, no tienen la calidad de vecino. Los primeros repobladores de Alcedo edificaron su Iglesia y la dedicaron a Santa Eugenia. No es, o no será, probablemente el edificio actual, pero lo sí parece bastante seguro es que el enclave es el mismo. Estos edificios se solieron renovar sobre todo con el fervor religioso del siglo XVIII.

 

La Diócesis y la Parroquia

Al principio del siglo XII se perfila la división del territorio de la Diócesis de Oviedo, a la que pertenecía Alcedo. Esta parroquia de Santa Eugenia de Alcedo, tenía como hijuela9 a La Robla.

 

   La Robla es una población que surgió muchísimo más tarde. Es por tanto bastante reciente y se puede decir que hija de las comunicaciones. Allí existía la ermita de San Roque, que al igual que la de Celada; la de San Lorenzo; la de la Magdalena, que son las últimas de las que tenemos noticias, eran hijuelas de la parroquia de Alcedo. Así pues, los vecinos de La Robla tenía que acudir aquí a la misa los domingos y festivos. Aquí se bautizaban, se casaban, se enterraban, etc.

   Con el tiempo consiguieron mediante un pleito establecer un vicario en la ermita de San Roque y celebrar allí los oficios propios de la religión. Pero hasta 1830 aproximadamente, La Robla no tuvo parroquia propia, por lo que dependía, en el aspecto religioso, de la parroquia de Alcedo.

  

   Otra cosa interesante es que, dependiente de la parroquia de Alcedo, existió una antiquísima cofradía de clérigos que se llamaba los doce clérigos nobles de San Jerónimo de Alba y que llegó a tener un considerable patrimonio. Las funciones de esta cofradía eran: asistir a los funerales, cuidar de los pobres, etc. En la lápida que hay cerca del coro, se les cita.

   También en la parroquia de Alcedo tenía su solar la capellanía de San Antonio de Padua. Sobre esa capellanía también se encuentran bastantes documentos.

   Es tradición oír comentar de la existencia en términos de Alcedo, en sus cercanías, de un antiguo convento; no se sabe si en la Peña del Asno o en los alrededores. Está documentada la existencia del monasterio de Santa María y San Cipriano, en Las Mellas, que se parece bastante a la Peña del Asno. En principio quizás fuera un monasterio dúplice de monjes y monjas, que posteriormente se desdoblaría en dos: el de monjes, que se ubicaría en lo que hoy llaman el Monte de los Frailes, en Puente de Alba, y el de monjas que debió de permanecer en la Peña del Asno. Quizás este último sea el origen del actual Monasterio de las Carbajalas de León.

  

Posesiones

 

En los libros del Catastro de Ensenada10 correspondientes a Alcedo, del mil setecientos y pico, dicen los vecinos de Alcedo, y en su nombre los peritos que se nombraron para hacerlo, que el territorio tenía 3.993 heminas11 y 12 cuartillos12, de las cuales eran cultivables sólo 718 heminas y quedaban incultas el resto. De esa superficie cultivable, 652 correspondía a seglares, es decir el 91 casi por ciento, y el 9% restante correspondía a los eclesiásticos. De lo correspondiente a seglares, 273 correspondía a la Casa de Alcedo, lo que representaba el 41 casi el 42%; otro casi 7% correspondía al Marqués de Lorenzana; y el resto a los vecinos.

   Las propiedades eclesiásticas eran en esa época: la Ermita de San Roque, que tenía muy poquito aquí –debió ser alguna donación– porque era una tierra trigo-linar de sólo 8 cuartillos; San Marcos; el Convento de San Marcos de León, con 3 heminas y 12 cuartillos; la Capellanía de San Antonio, con 7 heminas y 10 cuartillos.

   Aunque el grueso de las posesiones eclesiásticas correspondía a la Iglesia, la Rectoría disponía de 54 heminas y 5 cuartillos; pues como bien es sabido, ésto fue diócesis de Oviedo hasta hace muy pocos años.

 

 

 

 

Notas explicativas

 

1 El Paleolítico Superior es un periodo del Paleolítico que se extiende aproximadamente entre el año 33.000 a. C. y el año 9.000 a. C. El Paleolítico es una etapa de la prehistoria caracterizada por el uso de útiles de piedra tallada; aunque, también se usaban otras materias primas orgánicas para construir diversos utensilios: hueso, asta, madera, cuero, fibras vegetales, etc. (peor conservadas y poco conocidas). Es el período más largo de la historia del ser humano (de hecho abarca un 99% de la misma), se extiende desde hace unos 2,5 millones de años (en África) hasta hace unos 10 000 años. Etimológicamente significa Edad Antigua de la Piedra (À±»±¹ÌÂ, paleos=antiguo, y »¯¸¿Â, lithos=piedra).  (Volver)

 

2 Se denomina por convención Alta Edad Media, al periodo de la historia de Europa que se extiende desde la caída del Imperio Romano de Occidente, año 476, hasta aproximadamente el año 1000; época de resurgimiento económico y cultural.  (Volver)

3  Se denomina Reconquista, al proceso histórico en que los reinos cristianos de la Península Ibérica buscaron el control peninsular en detrimento del dominio musulmán. Este proceso tuvo lugar entre los años 711 (fecha probable de la rebelión de Pelayo) y 1492 (final del reino de Granada).  (Volver)

4 Alfonso III de Asturias, llamado el Magno (c. 848 - Zamora, 20 de diciembre de 910) fue rey de Asturias desde 866 hasta poco antes de su muerte. Hijo y sucesor de Ordoño I de Asturias y su esposa Munia, Alfonso III fue el último rey asturiano, o el primero de León (no oficialmente, el primero fue su hijo García I), ya que en esta ciudad residió largas temporadas, y allí tenía su Consejo de Gobierno y Tribunal de Justicia.  (Volver)

5 Alfonso IX de León[ (Zamora, 15 de agosto 1171 - Sarria, 24 de septiembre de 1230) fue Rey de León desde el 21 de enero de 1188 hasta su muerte.  (Volver)

6 Alfonso VII de Borgoña, llamado el Emperador (Caldas de Reis, 1 de marzo 1105 - Paraje de La Fresneda, 21 de agosto de 1157) fue rey de Galicia y posteriormente de León y Castilla siendo el primer representante de la Casa de Borgoña en dichos reinos.  (Volver)

7Merino mayor: El nombrado directamente por el rey, con amplia jurisdicción en su territorio. Merino menor: El nombrado por el merino mayor o por el adelantado (presidente o justicia mayor de reino), con jurisdicción limitada.  (Volver)

8Sexto: Francisca Quiñones de Vallecillo. Séptimo: Antonio de Quiñones Bernaldo de Quirós. Octavo: Pedro de Quiñones y Quirós. Noveno: Diego de Quiñones y Herrera. Decimo: Pedro de Quiñones Ruiz.Undécimo:Diego Gabriel de Quiñones Canseco.Duodécimo: Antonio de Quiñones Álamos. (Volver)

9Hijuela: (De hija) cosa aneja o subordinada a otra principal. (Volver)

10Catastro de Ensenada: Desde 1749 se realizó, en los 15.000 lugares con que contaba la Corona de Castilla (entre los que no se cuentan los de las provincias vascas, por estar exentas de impuestos), una minuciosa averiguación a gran escala de sus habitantes, propiedades territoriales, edificios, ganados, oficios, rentas, incluyendo los censos; incluso de las características geográficas de cada población. Fue ordenada por el rey Fernando VI a propuesta de su ministro el Marqués de la Ensenada. (Volver)

11Hemina: de secano 939,41 m2 . De regadío 628,88 (Volver)

12Cuartillo: Es la cuarta parte de un celemín; es decir, unos 134,25 m2 . (Volver)

                                                                               

 Volver